Audiolibros LibriVox
Como la vida es lucha
Como la vida es lucha,
el fuerte en ella vence.
Pero al débil le queda
la victoria suprema de la muerte.
(Muestra…
La Semana Santa de Pascualín
La vieja catedral era toda alegría.
Por dentro la iluminaban centenares de cirios, cuyas llamas eran como estrellas encendidas en aqu…
Las dos caretas
Era un Domingo de Carnaval; pero no de los anémicos de hoy, sino de los pletóricos de los buenos tiempos.
Carnaval plet&…
El pacto
Don Benigno era un buen hombre, tan bondadoso, que si a los treinta años de edad le hubieran bautizado de nuevo, de nuevo se le hu…
El cavaco
El Ronda era el hombre más pobre de Vilele. Pero le dio tal alegría saber que a Julio, su hijo, le habían dado sobresal…
En el convento de Santa Clara
Alfonso Montellanos y Clarita Sanjuán, eran novios desde la adolescencia. Era uno de estos noviazgos de provincias que incúban…
La cueva de los ecos
En el vasto dominio del señor Izvertzoff había una extraña caverna que excitaba la curiosidad de todo el que la visit…
Evangélicas
1. — Subir, ascender, prosperar en el mejor sentido de las palabras, no es encaramarse en los sitios más visibles, como los gatos en …
Testimonio
Soy yo, soy yo quien ama, dadme paso
y no toquéis mi sangre, mis cabellos.
Nadie puede decir con este llanto
el fin…
Libro de oficios
La poetisa recoge hierba de entretiempo,
pan viejo, ceniza especial de cuchillo;
hierbas para el suceso y las iniciaciones.
…
Verdor secreto
Niña que fui, dichosa
visitante nocturna de mis sienes;
la espuma silenciosa
de la ausencia sostienes
y por l…
La tela de araña
No puedo sufrir la visla de una tela de araña. No es la aversión a la suciedad la que me inspira este horror. Otras cosas m&…
Esperanza
Preocúpase el humano
Siempre de un fin futuro,
Y discurre sobre él, cierto y seguro
De que al fin llegar&aac…
A los amigos
Amigos: hubo tiempo más hermoso
Que el presente—y el caso no es dudoso—,
Y raza que a la nuestra fué mejor.
…
Una fantasía fúnebre
Con mortecino rayo
Baña la luna el bosque en su desmayo,
El genio de la noche al aire zumba,
La nube es fr&ia…
Las cuatro edades del mundo
Brilla en los vasos el purpúreo vino;
Los comensales en beber se animan;
Entra el cantor, y juntan su destino
Con &…
Rodrigo o la torre encantada
Rodrigo, rey de España, el más sabio de los príncipes en el arte de variar sus placeres, el menos escrupuloso en la fo…
La llave
A mi querido amigo Eduardo Palacio
I
Fue hecha de un fragmento de barretilla de hierro cortada por el martillo-tajadera a un recio go…
Un ramito de violetas
El joven ministro salió muy de mañana de su casa, como un estudiante que se escapa del aula. Era tan temprano que ni aun los p…
Testavana
I
—¡Me han robado! Me han robado toda mi fortuna, más de diez millones… ¡Socorro!
A estos gritos acudieron todos los e…