Poesía
El niño y la mariposa
Mariposa,
vagarosa
rica en tinte y en donaire
¿qué haces tú de rosa en rosa?
¿de qu&eacu…
Al oído del lector
No fue pasión aquello,
fue una ternura vaga
lo que inspiran los niños enfermizos,
los tiempos idos y las noches páli…
La niña de Guatemala
Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.
Er…
Miedo
Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan,
se hunde volando en el Cielo
y no baja hasta mi estera;
…
Como tú
Así es mi vida,
piedra,
como tú; como tú,
piedra pequeña;
como t…
Dícenme Don Jerónimo
Dícenme, don Jerónimo que dices
Que me pones los cuernos con Ginesa;
Yo digo que me pones cama y mesa, …
De Atlántida
Lucen del Ocaso los pálidos cobres
y del mar que duerme, los blancos estaños,
y van derramando perfumes salobres
…
Reflejo
¿Ves bajo el líquido velo
de su linfa, cómo el lago
pinta con sumiso halago
sombras y luces del…
Mis ojos sin tus ojos
Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
que son dos hormigueros solitarios
y son mis manos sin las tuyas, varios
intratables …
Miré los muros de la patria mía
Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
p…
Diana y Eros
No se vio jamás, desde que los hombres tienen historia y registran por medio de aparatos precisos los fenómenos exteriores, …
El beso
A Ismael de Arciniegas
Un día el viejo monarca de los gnomos me dijo:
–Pagado estás, oh poeta, del carmín que bulle en …
Resignación
¡Sin lágrimas, sin quejas,
sin decirlas adiós, sin un sollozo!
cumplamos hasta lo último. . . la suerte
nos trajo…
Oh dulces prendas por mi mal halladas
Por ásperos caminos he llegado
a parte que de miedo no me muevo,
y si a mudarme a dar un paso pruebo,
allí p…
Elogio De La Vida Campestre
El autor es Horacio. Quinto Horacio Flaco (en latín Quintus Horatius Flaccus) (Venusia, hoy Venosia Apulia, 8 de diciembre del 65 adC…
Atrás la flaca
Al viento se encomienda, al mar se entrega,
conjura un áspid, ablandar procura
con tiernos ruegos una peña dur…
Soneto moral
No tienes ya del tiempo malogrado
en el prolijo afán de tus pasiones,
sino una sombra, envuelta en confusiones,
que…
Luz
¿Adónde el alma incierta
pretende el vuelo remontar ahora?
¿Qué rumor de otra vida la de…
Poema III
Sólo la sed
El silencio
Ningún encuentro.
Cuídate de mí, amor mío
Cuídate …
Ay mísero de mí
¡Ay mísero de mí, y ay, infelice!
Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis as&ia…