Drama
La vanidad
Cuando Luisita sufría alguna contrariedad, exclamaba:
-¡Qué suerte tengo! ¡Todo me sale mal! Lo que a m&ia…
Mari Belcha
Cuando te quedas sola a la puerta del negro caserío con tu hermanillo en brazos, ¿en que piensas, Mari Belcha, al mirar los mo…
La tercera orilla del río
Nuestro padre era hombre cumplidor, de orden, positivo; y así había sido desde muy joven, incluso desde niño, seg&uacu…
Un divorcio
Hacía un mes de su matrimonio... ¡Cuánto se quisieron de novios! ¡Qué deliciosa pareja formaban despu&eacut…
En la puerta del cielo
En esas regiones superiores, en esos espacios misteriosos que los ojos de la materia no alcanzan y que sólo puede fingirse la mirada…
Aroma de pecado
Sola, en la elegante habitación del hotel, se revolvía en el lecho, sin poderse dormir. Sus carnes producían rumor …
Día de reyes
I
Sentada en una silla, con un montón de ropa que coser al lado, mirando a menudo las despiadadas manecillas del reloj que con su v…
El extranjero
III
Tres noches después tomábamos café varios amigos en el precioso casino de Almería.
Cerca de nosotros,…
Antonieta
Cuando nuestros primeros padres fueron expulsados del Paraíso después de haber cometido el primer pecado, el diablo, a quien e…
Es raro
II. De bohemio
—Pues verá usted. Hace diez años vivía yo en una buhardilla de la calle de Vaugirard, enfrente del jard&…
Nochebuena aristocrática
Después de la misa del Gallo celebrada en el oratorio y oída con más recogimiento que una comedia de teatro antiguo en…
Dos cenas
-Hoy es un día muy señalado y una noche en que no se debe cenar solo -dijo Rosálbez, el banquero, a su amigo el joven c…
El verdugo
Como siempre, con la primavera llegó el día de los festivales. El Emperador, después de comer y de beber, con la cara …
El sermón de las tres horas
— ¿Pedimos otra ronda, compare?
—iCompare, que la vasté a cogé!
—¿Pero es que se me nota que he bebió? …
Bienvenido, Bob
Es seguro que cada día estará más viejo, más lejos del tiempo en que se llamaba Bob, del pelo rubio colgando en …
El parásito del tren
Si dijo el amigo Pérez a todos sus contertulios de café; en este periódico acabo de leer la noticia de la muerte de un…
La muerta
Aquella caseta de peones camineros fue puesta por orden de la Compañía al borde de un torrente seco, especie de cicatriz negra…
El primer milagro
La tarde va declinando; se filtran los postreros destellos de sol por el angosto ventanito del sótano. Todo está en silencio.…
Los mudos
Aquella tarde, en el paseo, llamó mi atención un grupo original.
Formábalo una mujer, joven aún, como de trein…
Un desafio
Probablemente, Jacob Shwarb no pensaba hacer nada malo. Quizá tan solo volar con dinamita el mundo entero. Pero sería un error…